El ascenso y la estrepitosa caída de Boris Becker, uno de los tenistas más exitosos de la historia
Un soleado día de julio de 1985, un joven alemán de 17 años y cabello rojizo besó el trofeo dorado de Wimbledon ante una multitud asombrada. Boris Becker fue el campeón más joven de la competición en categoría masculina y el primero sin haber partido como cabeza de serie.
Su hazaña invitó a los espectadores a preguntarse qué logros podría tener por delante alguien tan joven. Una tarde nublada, casi 37 años después, un tribunal británico condenaba a Becker a dos años y medio de cárcel.